Nos encontramos con Celia Alavez. Celia es la fundadora de Mona Yul y nos cuenta su trayectoria a partir de la vida como profesionista hacia el mundo emprendedor siguiendo su vocación de joyera.

Gracias Celia por tu tiempo y por compartirnos tus experiencias.

Celia Alavez es la fundadora de Mona Yul

Cuéntanos Celia, ¿cómo nació tu gusto por la joyería?

La joyería siempre me ha gustado porque más que cosas bonitas son generadoras de emociones, te pueden levantar el ánimo, recordarte a alguien o hacerte sentir especial de por vida.

Pero lo que captó mi atención fue aprender el oficio de cómo hacer joyería de calidad con plata y piedras naturales con mis manos y desafiar mi creatividad. Soy amante de todo proceso artesanal y es muy interesante que en un mundo de moda desechable, se rescaten procesos artesanales con los que logras crear joyas perdurables, que incluso se podrían reciclar más adelante.

Por otro lado, encontré una fascinación por las piedras naturales. Es divino ver que la naturaleza crea minerales hermosos y me inspiran de un modo especial para crear joyería que los incorporen.

En Latinoamérica, Brasil es uno de los países más importantes de producción de piedras para joyería como las amatistas, los cuarzos rosas, los ópalos, etc. y en un viaje de negocios supe de ello, me fascinó la idea y noté que mi atracción era muy grande. Ese fue el momento que me hizo ‘click’ en la mente: “aprende a engastar joyería con piedras naturales” e inicié mis estudios de joyería en México, primero como pasatiempo durante 9 años y hoy día es mi trabajo de tiempo completo.

Antes de ser emprendedora, te forjaste una carrera como profesionista ¿qué te hizo hacer un alto y cambiar del mundo profesional en empresa, al de emprendedora?

Soy Mercadóloga de profesión, graduada por el Tec de Monterrey en México y me desempeñé en cargos directivos por más de 20 años y mis estudios de joyería eran un momento de esparcimiento para mi vida ajetreada. En mi formación ejecutiva aprendí a estar abierta al cambio porque significa tener nuevas oportunidades. Aunado a ello, en mi filosofía de vida aprendí que solo se vive una vez.

No volveré a ser más joven, no me quedaré con las ganas de emprender, a pesar que seguir trabajando para una empresa transnacional es un camino muy seguro en cuanto ingresos. Pero, ¿por qué sacrificar el deseo de hacer algo diferente?. Si en 20 años como mercadóloga me fue bien, en 2 años como joyera puedo decir que voy por buen camino y es desafiante y es un gran reto y eso me emociona.

Además de lo anterior me puedo dar el lujo de dar una que otra asesoría de marketing. Eso me sigue apasionando y no es que lo tenga que dejar, me ha gustado diversificarme.

¿De dónde nace el nombre de tu marca Mona Yul?

Tenía que ser algo especial, Mona es un nombre de cariño que me puso mi esposo desde novios.

El es una parte importante en mi vida y le da un sentido lindo a mi proyecto. Yo quería que Mona tuviera un apellido para que la gente ubique a una persona, una mujer y no solo al nombre de una marca. Así que incorporé como apellido “Yul” que se aproxima a la pronunciación de la palabra joya en inglés “jewel”.

Mi visión es internacionalizarme más adelante y el nombre Mona Yul lo pensé corto y de fácil pronunciación.

Hacer joyería era mi hobby, ahora es mi trabajo de tiempo completo. 

En tu emprendimiento, ¿qué tan relevante ha sido contar con un Plan de Negocio?

Es muy importante desde un inicio. Desde la declaración de tu visión, tu experiencia de marca, tu mercado objetivo van marcando la pauta de lo que vas a hacer, de la elección de tu branding, de tu estrategia de comunicación, de precios, etc. Como emprendedor tu vas poniendo los tiempos, debes tener disciplina para ir avanzando. Por mi experiencia yo me autoasesoro pero si un emprendedor no tiene experiencia, es muy bueno que pida ayuda para definir su plan.

¿En qué cambió la llegada de la pandemia con la dinámica de negocio de Mona Yul?

Hay cosas positivas, como que la gente en México confía más en solicitarme una joya personalizada usando medios digitales. La gente me ve en Instagram o Facebook , conversa conmigo por whatsapp y pactamos un pedido intercambiando fotos y videos sin habernos visto de forma presencial en el proceso.

En mi estrategia de comunicación ya tomaba relevancia que se perciba que mis joyas son hechas a mano. Pero, hice una modificación para que la gente me vea más la cara, me vea trabajando y sienta más personal mi experiencia de marca.

¿Cuál ha sido por el momento tu mayor reto?

Ha sido un reto grande irme ganando la confianza de los clientes y la confianza en mi misma como una joyera cada vez más experimentada. No pierdo de vista las fases de pre-compra, compra y re-compra en mi comunicación. Hoy ya empiezo a tener clientes que me compraron y volvieron a comprarme, eso me incentiva mucho.

Dentro de mi plan de negocio consideré darme el tiempo de encontrar mi estilo creativo, eso ha sido otro reto. De tener más práctica con ciertas técnicas de joyería, de mejorar mis tiempos de producción y ahora tengo más claro el método de costeo para mis joyas. El reto es constante.

¿Qué satisfacciones te ha dejado el haber iniciado Mona Yul?

Son varias, la primera es que varias personas ven mis joyas y no me creen que yo las hago personalmente, así que me gusta contribuir a que la sociedad vea a las mujeres fuertes y trabajando en áreas donde la costumbre es ver joyeros.

Y entre otras, interactuar con mis clientes y tener su retroalimentación, ayer entregué un pedido y mi cliente me dijo “eres una gran joyera”. Me emocionó que está mercadológa se está abriendo paso como joyera.

Si pudieras dar unas palabras a otros emprendedores que recién comienza su aventura, ¿qué les dirías?

Si no es hoy, cuando…

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Soy Mona Yul, hago joyería de estilo casual con plata y piedras naturales, me encuentras en redes sociales como @MonaYul.jewelry