Más de una vez nos encontramos con personas que dicen: “Estoy trabajando en un nuevo proyecto” o “Estoy lanzando un nuevo negocio” y al cabo de un tiempo de no verles, los volvemos a encontrar y vuelven a decir: “sigo con el proyecto, aunque no termina de funcionar” o quizá su discurso sea: “Decidí que eso no es lo que quería hacer y he cambiado de giro”.

En ocasiones pueden pasar toda una vida persiguiendo un sueño, planeando, estudiando y nunca llegan a concretar resultados. Se quedan estancados en un mundo de fantasía e incluso de dependencia tanto emocional como económicamente de terceros.

Y mientras vemos cómo personas a nuestro alrededor, continúan progresando ya sea en sus carreras profesionales o en sus propios emprendimientos, otras simplemente se quedan paralizadas.

¿Por qué sucede esto?, ¿qué tienen ellos que no tenga esa otra persona “presa” de su misma situación?

Muchas razones pueden ser el origen de esto. Podríamos englobarlos de manera general en factores relacionados con la propia mentalidad, con las capacidades o habilidades o quizá se trate del propio análisis del entorno y de las oportunidades.

Tener la mentalidad correcta

El discurso interno en el que creemos y nos hablamos a nosotros mismos, sin duda repercute en los resultados con respecto a nuestra felicidad y productividad.

El estar pasando por una depresión, la ausencia de confianza en uno mismo, la desidia o aburrimiento, el síndrome de “Peter Pan” (no querer asumir responsabilidades), el miedo a alcanzar el éxito o incluso al “qué dirán” pueden convertirse en frenos que condicionan el alcanzar nuestras metas.

Si alguno de esos factores resuena en tu cabeza, es mejor reconocerlo porque es el primer gran paso para comenzar a solucionarlo.

Si conscientemente, después de intentar resolverlo por cuenta propia, no se observan resultados, siempre se puede solicitar ayuda a un psicólogo o grupo de apoyo.

Conocimiento técnico o administrativo

Creemos en otras ocasiones que por ser dueños de negocio tenemos no solo la idea sino las respuestas a todo, pero eso no necesariamente es cierto. Se puede ser experto en producción pero no en contabilidad, o entender muy bien los temas legales pero no los de marketing.

Siempre es valioso rodearse de un equipo de trabajo multidisciplinario y eso no significa tener que contratar nuevos empleados de tiempo completo.

Hoy en día existen plataformas en Internet donde se puede contratar servicios freelance de consultores o ejecutores de tareas en particular donde se paga por servicio realizado por hora o por proyecto.

De igual manera, acudir a cursos de capacitación siempre serán una opción para conocer nuevos conceptos, así como incrementar la red de contactos o networking.

Lo ideal para saber cuáles son las “patas flojas” de nuestro proyecto es tomar una foto de la situación actual y planear donde se quiere estar. En cada una de ellas se puede analizar cuáles áreas están siendo bien realizadas y cuales tienen deficiencias que se pueden corregir.

Análisis FODA

Otro de los aspectos muy importantes e incluso básicos del arranque y seguimiento de cualquier emprendimiento es el conocimiento del entorno en el que nuestro producto o servicio van a ser vendidos.

El análisis SWOT o en español FODA de Fuerzas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas nos obliga a hacer un alto en el camino para analizar cada uno de estos aspectos con respecto a nuestra empresa, productos y servicios.

¿Cuáles son las fortalezas con las que cuenta mi producto o servicio?, ¿cuáles son las oportunidades que se podrían presentar?, ¿cuáles son las carencias actuales y reales?, ¿qué situaciones o factores podrían representar una amenaza para el desarrollo y éxito de lo que ofrezco?, ¿cuáles de esos factores me están ya impidiendo progresar o agilizar las ventas?

Considerar cuáles son los aspectos no solo de nuestros productos y/o servicios sino de los factores externos Políticos, Económicos, Tecnológicos y Sociales ofrecen un complemento aún mayor a nuestro análisis.

Tener un plan

Las mejores organizaciones en el mundo parten siempre a partir de un plan. ¿Donde estamos?, ¿a donde queremos llegar?, ¿cuáles son las métricas e indicadores que serán el termómetro para saber si estamos o no avanzando en el cumplimiento de las metas?.

Si bien lo arriba descrito son algunos aspectos a considerar, no lo son todos, ni pretende ser una exhaustiva forma de diagnosticar una situación.

Ante una situación de parálisis, lo mejor es tratar de ser lo más honestos posible para ubicar en qué categoría hay que trabajar con más ahínco para poner los medios y resolver los “nudos” que afectan el lanzamiento, operación y éxito de cada emprendimiento.

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